Por: Jessica Ann Vélez Ledesma 16/abril/2024
No sólo se trata de llevar una ofrenda al altar, es cuan dispuesto estás a ser TÚ, esa ofrenda.

Muy bien dice Romanos 12:1 NTV : “Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo.”
No hay mejor lugar que ser el sacrificio vivo, donde entregas tu cuerpo, alma y espíritu a Dios. Donde pueda ser consumido todo de ti y sólo quede un olor fragante que agrade al Padre. Y ese consumo, lleno de amor, te atrapa en su destino y propósito. Antes de llevarle algo de ti, llévale tu SER. Él será capaz de quemar, con amor, aquello que está impidiendo tu madurez y crecimiento espiritual.
Cuando venimos voluntariamente ante Dios, trayendo todo lo que somos, con lo bueno y apetecible de nosotros, pero también con aquello que no es tan deseable, Dios es tan Padre que recibe TODO DE TI. En su forma especial afirma tus fortalezas, pero también trabaja con esas áreas vulnerables. En su altar, en su presencia no eres rechazado, al contrario eres aceptado, pero transformado. ¡Nunca saldrás igual!
A Él le fascina estar en tu vida de una forma activa para ayudarte a que cada día muera tu “YO”. Ese YO podría ser esa parte independiente, orgullosa, desconfiada, desleal, autosuficiente o esa parte temerosa, incrédula, dudosa o indecisa. Cualquier parte que tu YO no te permita creer, confiar y depender de Él.
Ser el sacrificio dolerá porque algo Dios hará en ti que cambiará tu vida. Estar en ese lugar de sacrificio es el lugar correcto de adoración.
- Es un lugar de entrega y obediencia: Podrá pedirte algo que no quieras soltar, pero que Él sabe que te conviene hacerlo por ti, por tu destino y por tu relación con Él. (Abraham en Génesis 22)
- Es un lugar de perdón: te mostrará la necesidad de pedir perdón a otros y de perdonar. Él desea que sanes tus heridas y no sigas sangrando. El perdonar te libera. (Jesús en la Cruz trajo el perdón)
- Es un lugar de humillación y quebrantamiento: te hará entender que el orgullo nos aleja de Él pero que tu quebranto y humildad te acercarán (David en Salmo 51:17).
¿Necesitas ser transformado? ¿Necesitas parecerte más a Jesús? ¿Necesitas que el fruto del Espíritu crezca en ti cada día más? Sé la ofrenda todas las veces que puedas y ADORA de tal manera que vivas para hacer su voluntad, engrandezcas SU NOMBRE y compartas a todos que el lugar perfecto para ser tu mejor versión, es ese altar de sacrificio.
ASÍ que ENTRÉGATE…SÉ LA OFRENDA!

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