Por. Jessica Ann Vélez Ledesma

Escaso es sinónimo de limitado, insuficiente, incompleto, defectuoso y lo contrario es abundante, generoso. Hay un suceso en Malaquías 1:6-14 donde a través del profeta, Dios les habla a los sacerdotes en Israel sobre la falta de honra y respeto de ellos hacia Él, porque traían como sacrificio al altar animales lisiados y enfermos.
Cuando somos escasos en nuestra adoración, como dice uno de los sinónimos, damos una adoración defectuosa y no honramos a Dios como se supone que debemos hacerlo. Hay situaciones que podemos estar viviendo, que humanamente estamos sin fuerzas y no podemos ni alzar manos, ni abrir nuestra boca, ni alinear nuestra mente para adorarle. No siempre estamos con ánimo para adorar, pero es importante entender que, sobre todos esos acontecimientos, está Dios sosteniéndonos.
Un adorador sabe que no se le adora a Dios sólo cuando siente hacerlo, sino por convicción, por quién es Él. Nuestra relación con Él es mucho más valiosa que nuestro entorno o nuestro estado actual. Y en esos momentos es cuando más necesitamos adorarle. Adorarle es una de nuestras armas. Y si lo hacemos abundantemente, más de Él habitará en nosotros.
Aunque no den higos las higueras,
Habacuc 3:17-18 Traducción en lenguaje actual (TLA)
ni den uvas las viñas
ni aceitunas los olivos;
aunque no haya en nuestros campos
nada que cosechar;
aunque no tengamos vacas ni ovejas,
siempre te alabaré con alegría
porque tú eres mi salvador.
Esta palabra certifica que, a pesar de las circunstancias, debemos alabarle y glorificarle siempre. En medio de la situación difícil, como cuando no hay sustento, no hay para comer; que es una necesidad básica de todo ser humano, ¿quién se puede concentrar? Pero aún así debemos alabarle y especifica más, no es sólo hacerlo, sino hacerlo con alegría. Esto me habla de que no seamos escasos, hagámoslo con todo lo que tenemos, con todo lo que somos.
Otra de las definiciones de escaso es, la existencia limitada e insuficiente de algo, especialmente si se considera necesario. Si sustituimos ese “algo” por adoración. Diríamos así: “es la existencia limitada e insuficiente de la adoración cuando ésta es considerada necesaria. ¡Waoo! La adoración a Dios es algo tan necesario en nuestra vida como lo es la comida, el agua o el oxígeno en lo natural. No podremos vivir sin ninguna de ellas. Cuando no comemos lo suficiente, no bebemos agua lo sufíciente o no respiramos suficiente oxígeno, nuestros órganos internos comienzan a fallar, o colapsar, empezamos a debilitarnos, surgen enfermedades, y complicaciones que nos pueden llevar hasta la muerte. Por lo tanto, así mismo la adoración debe ser abundante para poder tener todos los nutrientes que ella nos dará. Los nutrientes son sustancias que aseguran la conservación y crecimiento de un organismo. Por lo tanto, en el ámbito espiritual también la adoración abundante asegura nuestra conservación y nuestro crecimiento en Dios.

Procura entregarte a Él en abundancia como Él mismo lo hizo, lo hace y lo hará por siempre en tu vida. Rinde hoy todo tu ser sin reservas, sin esconder nada, con tiempo de calidad en su presencia, deleitándolo con tu vida entera. Dándole lo mejor de de ti y procurando estar cada día más sediento de Él como dice Salmos 63:1 (NTV): “Oh Dios, tú eres mi Dios; de todo corazón te busco. Mi alma tiene sed de ti; Todo mi cuerpo te anhela en esta tierra reseca y agotada donde no hay agua”.

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