12 Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo.[a] 2 No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta. Romanos 12:1-2

No es esa magia que podemos ver en algunas películas. El poder de tu adoración a Dios es sobrenatural y es real.
Tu humillación, tu rendición no siempre cambiará tus circunstancias. Pero siempre te transformará a ti. No será algo instantáneo, será progresivo, pero sin darte cuenta, será algo estable y verdadero que te formará en un hijo de Dios decidido, firme, confiado, íntegro y sabio cuando más lo necesites.
Reconocerlo y adorarlo logrará que pases:
…del pecado a la santidad
…de la desesperación a la confianza
…del miedo a la paz
…de la duda a la fe
… de la tristeza a la alegría
… del dolor a la sanidad
… de la ignorancia a la sabiduría
…del impulso al autocontrol
…del orgullo a la humildad
…de la mentira a la verdad
…de juzgar a empatizar
…del coraje y venganza al perdón
…del odio al amor
Y mucho más
Como mencioné al principio no es ese tipo de magia de Hollywood, porque Dios opera en proceso para que no pueda ser revertido y para que la transformación no sea una simplemente externa sino desde tu interior. Desde ese lugar que sólo Él puede afectar drásticamente que a los ojos de los demás hubiera sido algo imposible.
Adorar a Dios es nuestra mejor arma. No la subestimes. Úsala todos los días y no la sueltes, porque es y será poderosa y necesaria para tu total transformación.

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